Consigue un maquillaje natural gracias al highlighter

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 “Estoy brillando con highlighter, ¿no lo ves?” canta Rosalía en la canción Brillo. ¡Y tanto que lo vemos!

El verbo brillar recibe dos definiciones en el diccionario. En primer lugar, “Despedir rayos de luz propia, como hacen el sol o las estrellas, o reflejada, como hacen la luna, el agua o una superficie pulida”. También recibe la siguiente descripción: “Lucir o sobresalir en alguna cosa”.

De la misma manera que en el caso de la cantante, no necesitamos más que nuestro carisma y personalidad para brillar (en todos los sentidos). No obstante, es reconfortante saber que contamos con un aliado que se esconde en nuestro neceser de maquillaje en polvo de cara y que aparece en el momento indicado para proporcionarnos algo de ayuda. Para ello contamos con polvos iluminadores, es decir, el highlighter.

Lo primero que debes saber es que un highlighter o iluminador es un producto cuyo color es más claro que el de tu piel. Su finalidad es resaltar o pronunciar los rasgos faciales, gracias a la luminosidad que aportan. Normalmente, los tonos que podemos encontrar son dorados, plateados o nacarados.

Si ya eres una adicta a esta técnica de maquillaje o estás pensando en convertir el highlighter en un must have en tu rutina, a continuación, te explicamos todo lo que debes saber sobre este toque que te hará brillar, ¡aún más de lo que ya lo haces!

Tonos similares a los tuyos

Empezamos por lo que cualquier make-up artist debe tener presente antes de incluir el highlighter en su estilo. Lo más importantes es saber qué tono de highlighter debes adquirir.

Para que el highlighter no resalte las imperfecciones de tu piel o te haga tener un aspecto poco natural, procura elegir tonos similares a los tuyos, al igual que ocurre con el colorete. Prueba y descubre los matices que más te favorezcan para conseguir un aspecto ideal.

A continuación, te dejamos algunos criterios que puedes tener en cuenta a la hora de escoger la tonalidad de tus polvos iluminadores:

Si eres de piel morena o bronceada, te sentará genial una paleta con tonos dorados. En cambio, si tu piel es más blanca y buscas verte más atrevida, los tonos fríos como el plata o el rose gold son los que mejor te quedarán.

Cuándo usar highlighter

Esta cuestión es difícil de resolver dado que este maquillaje de cara es aplicable en cualquier momento, lugar y ocasión. Puede ser el toque que favorezca el make-up escogido para el día a día, para ir a una cena, a una fiesta, o incluso a un evento más formal.

¡Atrévete a lucir tu highlighter! La luminosidad que te otorga combina con todos y cada uno de los momentos que vayas a vivir. Serán el resto de complementos los que marquen las distinciones entre un compromiso u otro, pero el brillo siempre es una buena elección.

Cómo aplicar el highlighter

Una vez seleccionado tu tono y decidido el momento en que lo vas a utilizar, es hora de ir a un punto importante de la cuestión: cómo maquillarte usando un highlighter.

En primer lugar, te sugerimos que apliques en tu rostro y cuello una base del mismo tono de tu piel para ocultar pequeñas imperfecciones, marcas de acné, cicatrices, granos, etc. Puedes aplicarla utilizando una brocha o una esponja, por lo que te será mucho más fácil difuminarla a la perfección. Evita utilizar las manos para esparcir el maquillaje en tu cara porque las podemos tener sucias y dejar esa suciedad incrustada en nuestro rostro puede derivar en problemas en la piel.

Una vez aplicada la base, ya podemos utilizar el highlighter. Recuerda que esta técnica nos permite resaltar zonas de nuestra cara y, por tanto, estiliza nuestras facciones.

El highlighter en polvo es el más fácil de aplicar que el líquido y que el de barra. Puedes aplicarlo tras haberte puesto la base y, aunque podrías maquillarte con los dedos, te recomendamos utilizar una brocha en forma de abanico.

Aplica sutilmente el polvo en la parte alta de los pómulos. Este truco te ayudará a que te veas más despierta, por lo que se trata de un detalle infalible un lunes por la mañana.

A continuación, sigue con el tabique de la nariz. También puedes aplicar highlighter en el arco de cupido, en la zona alta de las sienes, en la barbilla y lagrimales.

Una vez veas tu rostro iluminado, el siguiente paso es fijar el maquillaje cuidando el contour. Para acabar de dar forma a tu rostro y definir tus expresiones, puedes utilizar el maquillaje en polvo contouring duo para resaltar y definir tus rasgos al máxima detalle.

Sin duda, el highlighter se ha convertido en un básico en nuestra rutina de maquillaje. Este producto nos ha hecho perder el miedo a brillar y a hacerlo con naturalidad. Porque cada vez somos más y más conscientes de que tenemos luz propia. Cuanto más nos atrevamos a mostrar todo ese potencial al mundo, cuanto más seguras estamos de nosotras mismas, más bonitas se nos ve.

El brillo siempre ha sido un misterio y un sinónimo de poder, valentía y ambición. La luminosidad se imagina como un punto inaccesible al que el ser humano ha querido aproximarse encandilado. Tal es la magia que envuelve al brillo que allí donde hay luciérnagas, se demuestra que la naturaleza está intacta y el mundo sigue su orden.

De la misma manera que las luciérnagas nos evocan melancolía, anhelo de aquello deseado, luminosidad y resplandor, el highlighter nos proporciona toda esta simbología.

Brillar, en cualquier aspecto de nuestra vida: en el trabajo, en los estudios, en ese aspecto artístico tan característico tuyo, en ese deporte que tanto te gusta practicar, en tu mirada cuando, en tu sonrisa. “Estoy brillando con highlighter (y con todo lo que me hace ser única), ¿no lo ves?”. No tener miedo a mostrar nuestro brillo, hacerlo sin pudor, porque lo natural es mostrar toda esa luminosidad.